21/06/2010

Detectores de radares: ¿Legales o ilegales?

Posted in Cajón desastre tagged , , , a 15:51 por Patricia Durán

La modificación de la Ley de Tráfico sigue dando de qué hablar desde que salió en vigor el 25 de mayo. La polémica, si es que se puede llamar así, es sobre la cuestión de los detectores de radar.  La ley refleja que los inhibidores de radares son ilegales y, por lo tanto, conlleva una sanción a aquellos conductores que lo lleven instalados, así como los talleres que lo monten. Mientras, los avisadores de radar son legales.

Pues bien, hasta aquí todo queda claro. El problema es que se ha interpretado mal los conceptos. Los inhibidores son aquellos dispositivos que anulan la funcionalidad del radar evitando que éste salte, cuando un vehículo excede la velocidad permitida de la vía. Por otro lado, están los avisadores de radar como los que llevan los navegadores de GPS. Éstos simplemente te avisan dónde puede haber un radar en la vía y no son ilegales. De aquí se deduce que no son lo mismo.

En un primer momento, se pensó que los avisadores también eran ilegales, pero la DGT rápidamente aclaró la confusión. Sin embargo, se abrió la caja de pandora. Según la DGT los detectores no serán ilegales porque la posición de los radares es pública. Pero han dejado claro –o al menos insinuado- de que en algún momento los acabarán prohibiendo.

Muchos conductores piensan que el afán recaudatorio va a producir más accidentes de los que hay. Por el simple hecho de la abundancia de radares, que provocan aceleraciones, frenadas y golpes casi a diario. Es cierto, que por desgracia, hay muchos conductores que no son conscientes de los peligros de la carretera, que la conducción no es un juego y van a loco poniendo en peligro la vida de los demás. Y queda muy bonito decir que los radares son para evitar las infracciones y los accidentes, pero en ocasiones son exageradas las medidas (porque las infracciones se van a seguir haciendo a pesar de las normas), las cuales la mayoría de las veces no están bien hechas. El resto de conductores, que lo hacemos lo mejor que podemos y hasta dónde nos permiten, no tenernos que pagar todas las locuras de unos pocos y la torpeza de otros tantos.

Al final, los que lo hacemos medianamente bien somos quienes pagan el pato, cuando por una vez en la vida cometemos un error. Y el que lo hace todos los días mal, queda impune. Esto es otro claro ejemplo de la desigualdad que vive este mundo.

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